# Cómo coser piezas tejidas: punto de colchón y otros métodos

Has terminado de tejer cada pieza de tu suéter, has rematado decenas de cabos y ahora te encuentras ante un montón de paneles planos preguntándote cómo van a convertirse en una prenda. La costura es el paso que muchos tejedores temen, pero no tiene por qué ser así. Con la técnica adecuada y un poco de paciencia, puedes unir las piezas con tanta limpieza que la costura prácticamente desaparecerá en el tejido.

Esta guía te muestra el punto de colchón, la técnica imprescindible para la mayoría de las costuras laterales y de las mangas, junto con la costura a pespunte y el remallado con punto Kitchener, otros dos métodos muy útiles para situaciones específicas. Al finalizar, sabrás no solo cómo ejecutar cada uno, sino cuándo conviene elegirlo.

Por qué importa el método de costura

No todas las costuras son iguales ni todos los bordes tejidos requieren el mismo trato. El método de costura ideal depende de la forma de los bordes que vas a unir, de la elasticidad y firmeza que necesita la unión, y de si trabajas con bordes rematados o con puntos vivos que aún están en la aguja.

Elige bien y tus costuras serán flexibles, resistentes y casi invisibles por el derecho. Elige mal y obtendrás costuras abultadas, retorcidas o abiertas que deformarán toda la prenda.

Bloquea las piezas antes de coser

Antes de enhebrar la aguja, bloquea tus piezas tejidas. Realiza un bloqueo con agua o vapor en cada panel adaptándolo a las medidas finales del patrón, fíjalo con alfileres en plano y déjalo secar por completo.

El bloqueo aporta dos ventajas clave que facilitan enormemente la costura. En primer lugar, nivela la tensión de los puntos y relaja el tejido, de modo que los bordes que vas a unir quedan planos y coinciden en longitud en lugar de enrollarse o fruncirse. En segundo lugar, asienta las fibras del hilo en su forma definitiva, lo que ayuda a que la costura se acomode con suavidad sin tirar del tejido circundante. Saltarse este paso es una de las razones más comunes por las que las costuras terminan viéndose abultadas o torcidas, incluso cuando la puntada se ha hecho con cuidado.

Una vez secas las piezas, preséntalas alineadas y compara la longitud de los bordes antes de comenzar. Es normal que haya pequeñas diferencias que se pueden acomodar al coser, pero bloquear previamente garantiza que vas a unir piezas que ya tienen un tamaño y forma muy próximos a los definitivos.

Prepara tus herramientas

Coser labores de punto exige muy pocos materiales: una aguja lanera de punta roma, el mismo hilo del proyecto (aunque una hebra más lisa de la misma fibra puede ayudar en lanas muy texturizadas) y buena iluminación. Trabaja con las piezas extendidas sobre una mesa en lugar de tenerlas sobre el regazo, para apreciar con claridad cómo se van alineando los bordes mientras avanzas.

Punto de colchón: la costura esencial

El punto de colchón se trabaja por el derecho de la labor, punto por punto o vuelta por vuelta, disponiendo las dos piezas una al lado de la otra en plano, en lugar de dobladas frente a frente. Eso es lo que lo hace especial: puedes ver cómo se forma la costura y controlar la tensión en todo momento, y el resultado es prácticamente invisible porque se construye tomando los pequeños hilos horizontales que unen las columnas de puntos.

Utiliza el punto de colchón para las costuras principales donde busques el mejor acabado y la menor prominencia: costuras laterales, costuras de mangas y cualquier unión de dos bordes formados por columnas rectas de punto jersey.

Punto de colchón vertical (costuras laterales y de mangas)

Esta variante une dos bordes laterales u orillos, como los costados izquierdo y derecho del cuerpo de un suéter.

  1. Coloca las piezas con el derecho hacia arriba, borde con borde, de modo que queden alineadas como un libro abierto.
  2. Fija el hilo en la esquina inferior de una de las piezas y pásalo por el punto correspondiente de la otra, uniendo ambas esquinas.
  3. Localiza el "peldaño" o hebra horizontal. A un punto de distancia del borde en cada pieza, verás una barrita horizontal que discurre entre el punto del orillo y el punto adyacente. Pasar la aguja por debajo de las dos hebras de esta barrita es el movimiento clave del punto de colchón.
  4. Alterna lados. Introduce la aguja por debajo de una o dos barritas en la pieza izquierda y luego por debajo de las barritas correspondientes en la pieza derecha, avanzando hacia arriba como si cordonaras un zapato.
  5. Tira suavemente del hilo cada pocos puntos para ir cerrando la costura, comprobando que no quede arrugada ni demasiado suelta.
  6. Remata los cabos cuando llegues al extremo superior y la costura quede uniforme de principio a fin.

Bien ejecutada, esta costura deja un pequeño relieve interno por el revés, mientras que por el derecho muestra una columna continua y limpia de puntos sin rastro del hilo de coser.

Punto de colchón horizontal (hombros y bordes cerrados)

Al unir dos bordes de puntos rematados o cerrados, como en los hombros, la técnica se adapta ligeramente: en lugar de buscar las barritas horizontales entre vueltas, se pasa la aguja por debajo de la "V" de cada punto situado justo debajo de la vuelta de cierre en cada pieza, avanzando punto a punto y alternando lados de la misma forma. Algunos patrones también proponen un método mixto para unir un borde cerrado a un borde de pasadas (por ejemplo, al montar la copa de una manga en una sisa); en ese caso se ajusta la proporción de puntos y vueltas sobre la marcha para que la costura no se frunza ni se estire.

Consejos para un punto de colchón impecable

  • Trabaja con un tramo de hilo no mayor a la longitud de tu brazo; las hebras demasiado largas tienden a deshilacharse y enredarse.
  • Revisa el trabajo por el derecho cada pocos centímetros, no solo al terminar.
  • Haz coincidir punto con punto o vuelta con vuelta si las piezas miden lo mismo, y reparte pequeñas diferencias de holgura progresivamente si varían.
  • Si la lana es muy texturizada, fantasía o se abre con facilidad, cose con un hilo más liso del mismo color y composición.

Costura a pespunte: para aportar fuerza y estructura

El pespunte se trabaja sujetando las dos piezas con los derechos enfrentados, cosiendo una línea de puntadas firmes justo por el interior del borde, de manera similar a una costura a máquina en confección textil. Al crear una línea más rígida y firme que el punto de colchón, el pespunte es la opción idónea cuando la costura debe sostener peso o mantener una estructura definida, como la copa de una manga pegada en prendas sastreadas, costuras de bolsos o labores en sesgo o curvas donde buscar barritas pareadas resulta complejo.

El inconveniente es el volumen y la menor elasticidad. Las costuras a pespunte crean un margen de costura más abultado en el revés y ceden menos que el punto de colchón, por lo que no son la primera opción para los laterales de un suéter liviano. Reserva el pespunte para zonas donde la firmeza sea más prioritaria que una invisibilidad absoluta.

Para trabajarlo: junta los derechos de las piezas con alfileres y realiza una pequeña puntada hacia adelante, volviendo con la aguja hacia atrás para cerrar el espacio anterior antes de avanzar de nuevo, siempre a poca distancia del borde. Mantén puntadas pequeñas y revisa la tensión con frecuencia para evitar que la costura tire más de la cuenta.

Punto Kitchener: remallado invisible de puntos vivos

El punto de colchón y el pespunte unen bordes ya cerrados. El punto Kitchener (o remallado) es diferente: une dos conjuntos de puntos vivos que aún permanecen en las agujas, creando una nueva fila de "puntos" con la aguja lanera de modo que la unión es completamente idéntica a una pasada de tejido normal, sin costura alguna.

Se recurre al remallado cuando el patrón deja los puntos en espera expresamente para este fin, principalmente en:

  • Punteras de calcetines, donde el remallado cierra la punta sin abultamientos.
  • Hombros en ciertos suéteres, especialmente en construcciones de arriba hacia abajo o sin costuras, cuando se busca un acabado plano e imperceptible.
  • Bufandas o cuellos tejidos en plano, uniendo la primera y la última vuelta para formar un bucle continuo.

Para remallar, enhebra el hilo en una aguja lanera y mantén las dos agujas con los puntos vivos en paralelo, con los reveses enfrentados (o según la orientación del patrón). Guiando la aguja de delante a atrás y de atrás a delante, replicas el trayecto que haría el hilo al tejer los puntos, retirándolos de las agujas a medida que avanzas. Requiere ir despacio en los primeros puntos para coger el ritmo, pero una vez conseguido, la unión resulta invisible porque adopta la misma estructura de punto del resto de la labor.

Elección del método adecuado

Una regla sencilla: si vas a unir dos bordes cerrados en punto jersey recto y buscas un resultado invisible, elige el punto de colchón. Si unes bordes que necesitan soporte extra, son irregulares o curvos, el pespunte mantendrá mejor la forma. Y si el patrón mantiene puntos vivos en la aguja para lograr un empalme sin costura, el remallado con punto Kitchener es la técnica idónea.

Muchas prendas combinan varios métodos: punto de colchón en los laterales y mangas, y punto Kitchener para cerrar la puntera de un calcetín o los hombros dejados en espera. Dominar los tres te asegurará resolver cualquier remate con soltura, independientemente de cómo se haya diseñado la prenda.

La práctica perfecciona el acabado

Como ocurre con cualquier técnica de costura a mano, la firmeza y la rapidez mejoran con la práctica. Teje un par de muestras pequeñas con un hilo claro y liso antes de abordar la costura de tu primer suéter, de modo que puedas visualizar con claridad las barritas y puntos que debes tomar. En cuanto le cojas el ritmo al punto de colchón, las costuras avanzarán rápido y empezarás a apreciar el valor de un ensamblado impecable en cada prenda terminada.

Fuentes