# Cómo bloquear prendas de punto: guía completa
Has cerrado el último punto, has rematado los cabos sueltos y has extendido tu prenda terminada para admirarla... pero algo no encaja. Los bordes se enroscan. El calado parece apretado en lugar de vaporoso. El delantero del jersey no coincide del todo con la espalda. Este es el paso que la mayoría de los patrones se saltan en una sola línea («bloquear según las medidas finales»), y también es la etapa que marca la mayor diferencia visible entre un proyecto de aspecto casero y uno que parece comprado en una tienda.
Ese paso que faltaba es el bloqueo, y una vez que entiendas cómo funciona, no volverás a saltártelo nunca.
Qué hace realmente el bloqueo
El bloqueo es el proceso de utilizar agua, calor o ambos para relajar el tejido de punto y darle forma antes de darlo por terminado. La humedad (o el vapor) afloja temporalmente las uniones entre las fibras, lo que te permite alisar bordes enrollados, emparejar puntos desiguales, abrir motivos calados y guiar la prenda hasta sus medidas previstas. Una vez que el tejido se seca en esa nueva forma, los puntos se asientan en su sitio, al menos hasta el próximo lavado.
No es una cuestión meramente estética. El bloqueo suele ser el paso que hace que las lazadas de un chal calado se abran para formar la delicada red para la que fueron diseñadas, en lugar de quedarse apretadas y amontonadas. También es la forma de corregir pequeños problemas de talla, como una manga medio centímetro más estrecha que su pareja o una muestra de tensión que medía diferente al salir de las agujas.
Cómo elegir el método adecuado según la fibra
No todos los hilos responden al bloqueo de la misma manera, y el método que funciona de maravilla en una fibra puede arruinar otra. Antes de clavar un solo alfiler, conviene saber con qué material estás trabajando.
Lana y otras fibras de origen animal
La lana es, con diferencia, la fibra más fácil y agradecida de bloquear. Su estructura le permite absorber agua y mantener una nueva forma una vez seca, motivo por el cual los jerséis y chales de lana se transforman de manera tan espectacular tras un buen remojo. La alpaca, el mohair y las mezclas se comportan de forma similar, aunque las fibras con más pelo como el mohair pueden ahuecarse más de lo esperado, por lo que vale la pena bloquear primero una muestra si tienes dudas.
Algodón y lino
Las fibras vegetales se bloquean razonablemente bien con agua, pero no tienen la misma memoria que la lana: se relajarán y tendrán una buena caída, pero no volverán a su forma original ni mantendrán durante mucho tiempo un estiramiento agresivo. El bloqueo en húmedo es el enfoque estándar en estos casos.
Acrílico y otras fibras sintéticas
Los hilos sintéticos son los más delicados de tratar, porque básicamente son una forma de plástico. Ese es el origen del problema: el calor que simplemente relajaría la lana puede comenzar a derretir las fibras acrílicas, aplastando la definición del punto de forma permanente e incluso dejando un ligero brillo o rigidez donde la fibra ha cambiado de estructura. Esto a veces se hace de forma deliberada y se denomina «matar» el acrílico (una técnica que algunas tejedoras utilizan a propósito para que la pieza caiga como tela en lugar de como punto), pero es irreversible, por lo que nunca debe ocurrir por accidente. El acrílico también absorbe el agua mucho más lentamente que la lana, por lo que los proyectos de acrílico bloqueados en húmedo tardan más en secarse y son más propensos a quedar húmedos en el centro. Para el acrílico, limítate al bloqueo en húmedo o con spray con agua fría y, si usas vapor, mantén la plancha suspendida sobre el tejido sin tocarlo y prueba primero en una muestra.
Los tres métodos de bloqueo y cuándo usar cada uno
Bloqueo en húmedo
El bloqueo en húmedo consiste en sumergir completamente la prenda en agua, eliminar el exceso y dar forma al tejido húmedo hasta que se seque. Es el método más minucioso y el que con mayor probabilidad dará a los calados toda su caída y a los jerséis sus medidas previstas. Es la opción predeterminada adecuada tanto para lana como para mezclas de lana, algodón, lino y acrílico; simplemente es la opción más segura y fiable para todos los tipos de fibra, razón por la cual es el método detallado paso a paso a continuación.
Bloqueo con vapor
El bloqueo con vapor utiliza el calor y la humedad de una plancha de vapor o una vaporizadora vertical, manteniéndola justo por encima del tejido en lugar de presionarla sobre él, para relajar las fibras sin necesidad de sumergirlas. Es más rápido que el bloqueo en húmedo y resulta útil para retoques (como alisar el borde enrollado de una bufanda o suavizar una costura), pero conlleva un riesgo real para las fibras sintéticas, que pueden chamuscarse o derretirse con el calor directo. Es mejor reservar el bloqueo con vapor para la lana y otras fibras naturales que toleren el calor, e incluso en ese caso, es fundamental aplicar una mano ligera y mantener la plancha flotando.
Bloqueo con spray
El bloqueo con spray se sitúa a medio camino entre los otros dos: pulverizas la prenda con agua mediante un atomizador en lugar de sumergirla, y luego le das forma con alfileres mientras se seca. Relaja las fibras de manera menos drástica que un remojo completo, lo que lo convierte en una buena opción cuando solo necesitas corregir bordes enrollados o pequeños ajustes de forma en lugar de reestructurar toda la prenda, o cuando vas a bloquear algo delicado o de acrílico y quieres evitar saturarlo en exceso.
Material que facilita el bloqueo
No necesitas mucho para bloquear bien un proyecto, pero algunas herramientas hacen que el proceso sea mucho menos engorroso:
- Alfombrillas de bloqueo: piezas de espuma encajables (a menudo vendidas para yoga o como alfombras de juego infantiles) en las que puedes clavar alfileres directamente. Protegen el suelo o los muebles y dan agarre a los alfileres.
- Alfileres inoxidables: los alfileres normales pueden dejar manchas de óxido en un tejido que permanece húmedo durante horas; los alfileres en T o los específicos para bloqueo no se oxidan.
- Cables de bloqueo: varillas de metal finas y flexibles que se pasan por el borde del tejido para poder estirar y sujetar un lado entero a la vez, en lugar de colocar docenas de alfileres individuales. Son especialmente útiles para chales calados, donde conseguir un borde perfectamente recto o picos definidos a mano llevaría muchísimo tiempo y rara vez quedaría tan limpio.
- Una cinta métrica: para comprobar tu prenda con respecto a las medidas finales del patrón a medida que pones alfileres.
- Toallas: para absorber el exceso de agua antes de extender la prenda a secar.
Puedes improvisar la mayor parte de esto al principio (una cama libre con una toalla encima funciona en caso de apuro), pero si tienes previsto tejer chales o calados con regularidad, vale la pena invertir especialmente en los cables de bloqueo.
Paso a paso: bloqueo en húmedo de un jersey
- Llena un recipiente con agua tibia o fría. Añade una pequeña cantidad de detergente para lana o un jabón suave sin aclarado si estás trabajando con lana u otra fibra animal. Evita el agua caliente, que puede afieltrar la lana sin querer.
- Sumerge el jersey y déjalo en remojo. Presiónalo suavemente bajo el agua hasta que esté completamente saturado; verás salir burbujas de aire a medida que las fibras absorben el agua. Déjalo en remojo de 10 a 30 minutos para que el agua penetre de manera uniforme y no solo en la superficie.
- Vacía el recipiente y escurre el agua presionando. No levantes el jersey por una sola zona, ya que una prenda empapada pesa mucho y puede deformarse por su propio peso. En su lugar, presiona suavemente para sacar el agua mientras sigue apoyado en el recipiente.
- Enrolla el jersey en una toalla para eliminar más humedad. Extiéndelo plano sobre una toalla seca, enrolla la toalla como un brazo de gitano y presiona o camina sobre ella para escurrir el agua restante. Repite con una segunda toalla seca si la primera se satura demasiado.
- Coloca el jersey sobre la superficie de bloqueo. Utiliza alfombrillas, una cama libre o una alfombra limpia protegida con toallas. Ve acomodándolo suavemente hasta darle forma, haciéndolo coincidir con las medidas finales del patrón o con las de un jersey similar que ya tengas.
- Comprueba que ambos lados coincidan. Mide el largo de las mangas, el largo del cuerpo y el ancho del pecho, y ajusta hasta que los dos lados sean un reflejo exacto. Este es el paso que corrige pequeñas inconsistencias de tensión entre las piezas.
- Sujeta con alfileres si es necesario y deja secar por completo. Los jerséis suelen mantener bien la forma sin necesidad de muchos alfileres, pero conviene sujetar bordes que se enrosquen, puños o un cuello que necesite ayuda para colocarse bien. Deja el jersey sin mover hasta que esté completamente seco, lo que puede tardar uno o dos días enteros según la fibra y la humedad ambiental; resiste la tentación de moverlo antes de tiempo.
- Retira los alfileres y disfruta del resultado. Notarás unos puntos más uniformes, una forma más limpia y (si hay relieve o calados) una definición del punto mucho mejor que la que tenía la prenda al salir de las agujas.
Notas de resolución de problemas
Si una pieza sigue pareciendo desigual después de bloquearla, por lo general se puede volver a humedecer y dar forma, ya que la lana y fibras similares toleran bien los bloqueos repetidos. Si te preocupa la solidez del color, especialmente con hilos teñidos a mano o matizados, remoja primero una muestra para comprobar si destiñe antes de meter toda la prenda en el recipiente. Y si alguna vez no sabes cómo responderá una fibra, bloquea tu muestra de tensión exactamente del mismo modo que piensas bloquear la pieza final: es un pequeño paso extra que puede librarte de una sorpresa desagradable en un proyecto en el que has invertido semanas de trabajo.
