Si has estado mirando las estanterías de tu tienda de lanas local y preguntándote si realmente podrías aprender a tejer, tenemos buenas noticias: claro que puedes, y no necesitas más que un par de agujas, un ovillo de lana y una tarde libre para empezar. El primer proyecto de punto fácil que casi todos los tejedores experimentados recomiendan es una bufanda sencilla en punto bobo, y al final de esta guía sabrás exactamente cómo hacer una de principio a fin.
Sin muestras de tensión, sin aumentos ni disminuciones, sin abreviaturas confusas. Solo un punto, repetido una y otra vez, hasta obtener una prenda cálida y ponible hecha con tus propias manos.
Por qué una bufanda en punto bobo es el primer proyecto perfecto
Antes de coger las agujas, conviene entender por qué casi todos los profesores, bloggers y diseñadores de patrones recomiendan este proyecto en particular a los principiantes.
Una bufanda en punto bobo utiliza un solo punto: el punto derecho. No tendrás que aprender el punto revés, ni contar repeticiones complicadas, ni preocuparte por seguir un gráfico. Tejes del derecho cada punto de cada vuelta, una y otra vez, hasta que la bufanda tenga el largo que deseas. Esa repetición es exactamente lo que necesitan tus manos en este momento: es la forma de desarrollar la memoria muscular que hace que tejer se sienta natural en lugar de fatigoso.
El punto bobo también tiene dos ventajas prácticas muy importantes para un primer intento. En primer lugar, queda completamente plano. El punto jersey (el patrón de "V" lisas que probablemente imaginas cuando piensas en un jersey tejido) se enrosca tercamente en los bordes, lo que resulta frustrante y confuso para alguien que está aprendiendo. El punto bobo no hace eso, por lo que tu bufanda lucirá limpia y pulida sin necesidad de ningún tratamiento especial en los bordes. En segundo lugar, es reversible: ambos lados son idénticos, por lo que no hay "lado derecho" ni "lado revés" que controlar. Si dejas el tejido y lo retomas unos días después, no correrás el riesgo de tejer una vuelta al revés por accidente.
Dicho de forma sencilla: una bufanda en punto bobo te permite concentrarte en una sola habilidad a la vez, que es precisamente lo que hace que un primer proyecto resulte alcanzable en lugar de abrumador.
Qué necesitarás
Lana
Elige una lana de grosor worsted (también etiquetada como "medium" o "#4") de un color liso claro o medio. El grosor worsted es lo suficientemente grueso como para avanzar rápido y permitirte ver los puntos con claridad, algo de enorme importancia cuando aún estás aprendiendo a reconocer cómo se ve un punto derecho en la aguja. Deja el mohair esponjoso, las lanas fantasía con brillo y los colores muy oscuros para más adelante: son muy bonitos, pero ocultan los puntos y dificultan mucho la localización de errores mientras aprendes. Una lana suave de color claro a medio, de pura lana o mezcla de lana, es lo ideal.
Agujas
Combina tu lana worsted con agujas rectas del número US 8 (5 mm) o US 9 (5,5 mm). Esta combinación es el punto ideal: lo suficientemente grande para tejer rápido y ver los puntos con claridad, y lo suficientemente pequeña para que el tejido no resulte pesado ni incómodo en las manos. Si puedes elegir el material, opta por madera, bambú o plástico en lugar de metal. Las agujas de metal son más resbaladizas, lo que significa que los puntos pueden escaparse con mayor facilidad mientras le coges el truco a la tensión.
Otros materiales
También necesitarás unas tijeras pequeñas y una aguja lanera (a veces llamada aguja de tapicería o de zurcir) para rematar las hebras una vez terminada la bufanda. Eso es verdaderamente todo lo que necesitas: no se requieren marcadores de puntos, ni cuentavueltas, ni reglas de muestra para este proyecto.
Paso 1: Montar los puntos
Montar los puntos crea la vuelta de cimentación, la base sobre la que se construirá todo el tejido. Para una bufanda de adulto estándar de unos 20 a 23 cm (8 a 9 pulgadas) de ancho, monta entre 28 y 32 puntos usando lana worsted con tus agujas de 5 mm o 5,5 mm. Si prefieres una bufanda un poco más estrecha o más ancha, ajusta libremente dentro del rango de 24 a 36 puntos; no hay necesidad de ser exactos en un primer proyecto.
Si es la primera vez que montas puntos, busca un videotutorial sobre el método de montaje hebra larga (*long-tail cast-on*), que es la técnica más común y crea un borde limpio y elástico. No te preocupes si la primera vuelta de montaje se ve un poco irregular; con la práctica ganarás consistencia y no se notará una vez terminada la bufanda.
Paso 2: Aprender el punto derecho
El punto derecho es la única técnica que requiere todo este proyecto, así que merece la pena dedicar unos minutos a sentirse cómodo con el movimiento antes de empezar a contar vueltas. En resumen: introduces la aguja derecha por delante del primer punto de la aguja izquierda, envuelves la lana con la que estás trabajando alrededor de la punta, pasas ese nuevo bucle a través del punto y deslizas el punto antiguo fuera de la aguja. Repite ese mismo movimiento en toda la vuelta.
Es completamente normal que las primeras vueltas resulten lentas y torpes. Tus manos están aprendiendo un patrón de coordinación totalmente nuevo y eso requiere repetición. Procura no juzgar tu progreso por el aspecto que tiene el primer cm de bufanda; concéntrate en lograr un movimiento fluido y constante. Se le coge el truco más rápido de lo que la mayoría espera.
Paso 3: Coger el ritmo
Una vez que hayas montado los puntos y trabajado unas pocas vueltas a punto derecho, ya estás oficialmente tejiendo punto bobo; no hay instrucciones especiales para cambiar. Todas y cada una de las vueltas, desde el borde de montaje hasta el cierre, se trabajan exactamente de la misma manera: teje todos los puntos del derecho a lo largo de la vuelta, gira la labor y vuelve a hacerlo.
Comprobar la tensión
Mientras tejes, intenta mantener la tensión relajada y uniforme. Un hábito muy común en los principiantes es agarrar la lana con fuerza por nerviosismo, lo que dificulta trabajar los puntos y puede dejar el tejido rígido y fruncido. Si sientes las manos tensas o cansadas, es una buena señal para aflojar un poco el agarre. Las pequeñas variaciones de tensión entre vueltas son completamente normales en esta etapa y se corregirán con el lavado y el uso; no deshagas vueltas perfectamente buenas buscando la perfección.
Paso 4: Saber cuándo es lo suficientemente larga
Esta es una de las preguntas que más hacen los principiantes y, afortunadamente, la respuesta es flexible. Una bufanda tradicional para adulto mide entre 150 y 180 cm (60 a 70 pulgadas) de largo, pero la forma más sencilla de comprobarlo es probártela a medida que avanzas: envuelve la bufanda alrededor de tu cuello y dóblala por la mitad. Si te llega cómodamente a un punto entre la barbilla y la cintura, estás en un buen largo para parar. Sigue tejiendo y comprobando de vez en cuando hasta que te parezca adecuada; aquí no hay respuestas incorrectas, solo tu propia preferencia.
Paso 5: Cerrar los puntos
Cerrar los puntos remata la última vuelta para que el tejido no se deshaga. Teje los dos primeros puntos normalmente, luego usa la punta de la aguja izquierda para levantar el primer punto por encima del segundo y déjalo caer fuera de la aguja. Teje un punto más y repite ese mismo movimiento de levantar y dejar caer. Continúa a lo largo de la vuelta hasta que solo quede un punto, corta la lana dejando un cabo de unos 15 cm (6 pulgadas) y pasa ese cabo por el último bucle para asegurarlo.
Tómate tu tiempo con este paso e intenta cerrar con la misma tensión relajada que usaste en el resto de la bufanda: cerrar demasiado apretado es un error común de principiante que puede fruncir un borde que de otro modo estaría perfectamente uniforme.
Paso 6: Toques finales
Enhebra los cabos de lana restantes (uno del borde de montaje y otro del cierre) en tu aguja lanera y pásalos por el revés de la bufanda, atravesando varios puntos hacia adelante y hacia atrás para que queden fijos, y luego corta el exceso. Eso es todo: tu bufanda está completa y lista para usar.
Inconvenientes comunes para principiantes (y cómo solucionarlos)
Hay varios pequeños problemas que le ocurren a casi todo el mundo en su primer proyecto, así que no te desanimes si te topas con ellos:
- Aparece un agujero de la nada. Es probable que se te haya caído un punto de la aguja sin tejerlo. Recógelo con un ganchillo si tienes uno, o simplemente vuelve a tejerlo en la aguja en la siguiente vuelta si puedes.
- El número de puntos cambia constantemente. Esto suele significar que dividiste un punto en dos por accidente, o que tejiste dos puntos juntos por error. Le pasa a todo el mundo: cuenta tus puntos cada pocas vueltas al principio para detectar los cambios antes de que se multipliquen.
- Los bordes se ven irregulares. Los puntos de borde ligeramente flojos o apretados son extremadamente comunes y apenas se notan una vez que la bufanda está fuera de las agujas. Muchos tejedores deslizan el primer punto de cada vuelta sin tejerlo en lugar de tejerlo del derecho, lo que crea un borde ligeramente más limpio; vale la pena probarlo en tu próximo proyecto.
Qué tejer después
Una vez terminada tu primera bufanda, ya habrás desarrollado las dos habilidades más importantes del tejido de punto: montar puntos y trabajar una vuelta uniforme. A partir de aquí, un gorro sencillo o un paño de cocina en punto bobo son pasos siguientes naturales que introducen un solo concepto nuevo a la vez (dando forma o añadiendo el punto revés) sin abrumarte. Elijas lo que elijas a continuación, lo tejerás con manos que ya saben lo que hacen.





